martes, 7 de noviembre de 2017

Cinco canciones de Joni Mitchell que adoras sin saber que son suyas

Roberta Joan Anderson, conocida artísticamente como Joni Mitchell (Alberta, Canadá, 7 de noviembre de 1943), es una cantante y pintora canadiense.
La cantautora canadiense ha sido versionada tantas veces por tantos y tan grandes músicos que a veces no sabemos lo mucho que nos importa.
Joni Mitchell fue la reina del folk setentero, junto con Carly Simon y Carole King. Su tercer álbum y obra maestra Blue ha sido reconocido por críticos, historiadores y melómanos como uno de los puntos cardinales de la música contemporánea, por no hablar de su valor icónico como banda sonora del movimiento feminista, sea la ola que sea. Su influencia recorre la música contemporánea de norte a sur y de este a oeste, pero brilla con la intensidad que se merece en espíritus afines, idiosincráticos, poseídos y andróginos como Kate Bush, Alison Goldfrapp, St. Vincent o Joanna Newsom, que no existirían sin ella porque serían otra cosa.
Como su contemporáneo Bob Dylan, Mitchell es descubierta y amada por cada nueva generación, y siempre por los mismos motivos: su voz prodigiosa y su mente despierta y su imperiosa fuerza moral, destructora de burócratas, chulazos y frases hechas. Estas son algunas de sus canciones más famosas, aunque muchos no lo sepan.

Big Yellow Taxi
[ Ladies of the Canyon, 1970]

El primer gran éxito de Mitchell Mitchell es una pegajosa canción, característicamente irónica, sobre la política medioambiental. "They took all the trees and put 'em in a tree museum / And they charged all the people a dollar and a half just to see 'em." (Se llevaron todos los árboles y los pusieron en un museo / y ahora cobran a la gente un dólar para poder verlos). Una canción que, por cierto, le viene al pelo al Ayuntamiento de Madrid, que ha decidido -también característicamente- aprovechar la Semana Santa para talar cientos de árboles del Paseo del Prado.
Fue uno de sus primeros hits pero la generación que ahora se hipoteca y compra coches y come bacon para desayunar se la aprendió escuchando al trenzado cantante de Counting Crows y el uuuuhpapapa de Vanessa Carlton a mediados de los 90, pero ha sido grabada 377 veces en total. 

Both sides now
[ Clouds, 1969]

Su canción más famosa, otra pegajosa melodía sobre el que está de vuelta de todo y no sabe nada. También es la que más versiones ha tenido -ha sido grabada 1.023- pero lo mejor de la tarta se lo llevó Judy Collins, que la colocó en el Top 10 y en la mitad de las bandas sonoras de las películas, series y documentales de la época.  Mitchell la escribió en 1967 y está inspirada en un momento de serendipity conHenderson, el rey de la lluvia, de Saul Bellow.
Estaba leyendo "Henderson el Rey de la Lluvia" en un avión y, al principio del libro, Henderson el rey de la lluvia está también en un avión. Va camino de África y mira hacia abajo y ve estas nubes. Y yo dejo el libro, miro por la ventana, y veo nubes también y me puse a escribir la canción. No tenía ni idea de que se haría tan popular después. 
La novela había salido ocho años antes, y había recibido el Pulitzer en 1960.

A case of you
[ Blue, 1971]

Un clásico de un clásico ( Blue) que ha enamorado a generación tras generación, siempre con una voz distinta: Tori Amos, Diana Krall, James Blake y hasta  el mismísimo Prince. Fuera de la original, la de Prince es mi favorita. La nueva ola probablemente la conoce con la voz de unos barbudos tatuados llamados Passenger, The Once & Stu Larsen. Eso que toca, virtuosa hasta lo ridículo, es un dulcimer, también conocido como salterio de los Apalaches. Ha sido grabada 270 veces. 

Woodstock
[ Ladies of the Canyon, 1970]     

Que también fué un jitazo, pero en la versión más country de Crosby, Stills and Nash, que lo convirtió en la canción icono del evento y uno de los himnos de la contracultura californiana. Y quizá tenga un poco de karma, porque Joni Mitchell estaba invitada a tocar en el festival como telonera del supergrupo y lo canceló (o, según dice en el video, no llegó) para salir en el programa de Dick Cavett. Todo lo que cuenta se lo contó el entonces su novio Graham Nash, que perdió a la chica pero se quedó la tonada. Aunque no estuviera, la canción recoge el espíritu sinuoso y nihilista, la compañía sonora perfecta para la Joan Didion de Arrastrarse hacia Belén: amor, paz y música y también drogas y delirios de grandeza, niños vagando perdidos y mucha confusión. 

River
[ Blue, 1971]

La segunda canción con más versiones de su repertorio, concretamente: 453. Algunas tan buenas y tan pegadas al espíritu original que es difícil elegir, sobre todo entre las de Beth Orton y Aimee Man. Y es tan triste y universal como una ruptura traumática que no se ha curado cuando llega la Navidad ( sí Zadie Smith,es Jingle Bells) y la gente corta los árboles y pone los renos y canta los villancicos pero no hay nieve porque es California, donde siempre es verde. Y lo que es peor: ha perdido al hombre que la ayuda y le escucha y le hace temblar las piernas por culpa suya. 
He tried hard to help me 
You know, he put me at ease 
And he loved me so naughty 
Made me weak in the knees 
Oh, I wish I had a river I could skate away on

I'm so hard to handle 
I'm selfish and I'm sad 
Now I've gone and lost the best baby 
That I ever had

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