jueves, 30 de septiembre de 2010

Marguerite Duras - Biografía

Marguerite Donnadieu nació en la Indochina francesa en 1914, en donde vivió su infancia y parte de su juventud. Más conocida por su seudónimo de Marguerite Duras, es una de las voces más destacadas de la literatura francesa.

Hija de un profesor de matemáticas, Duras era el nombre del pueblo francés donde su padre compró una casa para pasar los veranos y por esta razón ella adoptó este seudónimo. A los cuatro años, Marguerite perdió a su padre y su madre tuvo que afrontar la manutención de la familia, en medio de una difícil situación económica.

En 1932 regresó a Francia, estudió Derecho, Matemáticas y Ciencias Políticas. Trabajó como secretaria en el ministerio de Colonias.

A los 15 años



En 1939 se casó con Robert Antelme. Ese mismo año conoce a Dionys Macolo, quien termina siendo su amante. En la Segunda Guerra Mundial, Robert y Marguerite hacen parte de la resistencia francesa y posteriormente será parte del Partido Comunista, del que será expulsada. Cuando Robert regresa del campo de Dachau Marguerite quería divorciarse de él, pero las penosas condiciones en que se encontraba la hicieron desistir. En 1946 finalmente se divorcia y casa con Dionys.

En 1943 se publica su primera novela «Les imprudents» y «La vie tranquile». También publicó obras de teatro y escribió guiones para cine, además de haber sido directora de varias películas, entre ellas India song y Los niños.

Su producción como escritora se destaca por un alto contenido autobiográfico y una fuerza narrativa impresionante.

En 1996, muere de un cáncer de garganta y se encuentra enterrada en el cementerio de Montparnasse.

En 1993

EL MONASTERIO DE LAS ALMAS


Una historia de espionaje, intrigas y peligro que se extiende desde el Renacimiento hasta nuestros días, y que gira en torno al destino del conocimiento de la humanidad entera. Alfonso López, historiador de la época del Renacimiento, descubre un viejo papiro en una habitación secreta de un viejo hostal en Italia. El documento consiste en una biografía de Dante Alighieri. El manuscrito es en sí mismo sorprendente; sin embargo, Alfonso se da pronto cuenta de que hay mucho más por descubrir detrás de él. El documento lleva a otros documentos y también a otros escenarios, y lo que parecía ser una aventura académica se convierte en una peligrosa historia de espionaje alrededor de un plan oculto y ambicioso que persigue la captura de la totalidad del conocimiento humano.
Autor: Ernesto O. Roca Urioste

Mariposas azules - Cuento infantil


Graciosa y en pausado aleteo, volaba feliz entre los árboles del bosque, una hermosa mariposa, con alas azules y puntos dorados, reflejando los rayos del sol.
Inocente junto a sus hermanas, libaba aquí y allá una flor, llevando el polen en sus patitas y antenas, cumpliendo así el ciclo de polinización.
No conocían el peligro, algunas de ellas contaban que había pasado (hacía muchos años), un cazador de mariposas y se había llevado algunos ejemplares.
Ellas no tenían miedo, su generación había resistido tantos años en la cima de los árboles que era casi imposible que se extinguieran. Se reproducían por cientos todos los años.
Pero… cierto día cuando celebraban una danza nupcial, vieron levantarse grandes lenguas de fuego sobre el bosque y extensas nubes de humo subían hasta el cielo.
Horrorizadas comenzaron a volar, avisando a los demás animales e insectos, todos iniciaron la huída hacia el lado opuesto del fuego.
Pero las llamas eran veloces y el tremendo calor lo favorecía, devorando todo a su paso.
Muchos animales pequeños que no podían huir, fueron presas del fuego.
Los árboles calcinados quedaron hechos cenizas, junto a las demás plantas que servían de alimento al voraz fuego.
Las mariposas de alas azules y oro, acostumbradas a volar muy lento no pudieron resistir el calor de las llamas que no tuvieron piedad de esas alas tan hermosas, y estériles fueron sus esfuerzos por huir.
Pasaron los días, el fuego se extinguió cuando al fin, una lluvia salvadora cayó sobre el bosque. Pero este bosque tan bullicioso y alegre por los cantos de las aves, el aleteo de las mariposas y el colorido de las flores, hoy es un cementerio gris y tétrico, humeante aún y silencioso a no ser por algún quejido de un agonizante sobreviviente.
Días antes del incendio, una joven, había recibido un ramo de hermosas orquídeas lilas, cortadas de ese bosque. Milagrosamente escondidas entre sus pétalos, pequeñas larvas dormían en su metamorfosis.
Poco después, las mariposas azules sacaron sus hermosas alas y volaron, volaron en busca de un nuevo bosque.

CRISELDA M.

lunes, 27 de septiembre de 2010

1964 De EL OTRO, EL MISMO, 1964

I



Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.

Ya no compartirás la clara luna ni los lentos jardines.

Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.

Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor.

Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene

y no ha tenido nunca,

pero no basta ser valiente para aprender el arte del olvido.

Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra.



II



Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo;

un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar.

La vida es corta y aunque las horas son tan largas,

una oscura maravilla nos acecha, la muerte, ese otro mar,

esa otra flecha que nos libra del sol y de la luna y del amor.

La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada;

lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo me queda el goce de estar triste,

Esa vana costumbre que me inclina al Sur,

a cierta puerta, a cierta esquina.-

Jorge Luis Borges

AUSENCIA De FERVOR DE BUENOS AIRES, 1923

Habré de levantar la vasta vida que aún ahora es tu espejo:

cada mañana habré de reconstruirla.

Desde que te alejaste, cuántos lugares se han tornado vanos y sin sentido,

iguales a luces en el día.

Tardes que fueron nicho de tu imagen, músicas en que siempre me aguardabas,

palabras de aquel tiempo, yo tendré que quebrarlas con mis manos.

¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia

que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada?

Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar en que se hunde.-
Jorge Luis Borges

EL AMENAZADO De EL ORO DE LOS TIGRES, 1972 Fragmento

El amenazado. Jorge Luis Borges. Es el amor.
Tendré que ocultarme o huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo. Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la sombra no ha traído la paz. Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas magias inútiles. Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos que cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Afuera - Caifanes

Muchos años uno cree
Que el caer es levantarse
Y de repente ya no te paras.

Que el amor es temporal
Que todo te puede pasar
Y de repente estas muy solo.

Afuera, afuera tu no existes solo adentro
Afuera, afuera no te cuido solo adentro
Afuera te desbarata el viento sin dudarlo
Afuera nadie es nada solo adentro.

Siguen lo años y uno esta
Creyendo que puede rezar
Y de repente ya te perdiste.

Y uno cree que puede creer
Y tener todo el poder
Y de repente no tienes nada.

Afuera, afuera tu no existes solo adentro
Afuera, afuera no te cuido solo adentro
Afuera te desbarata el viento sin dudarlo
Afuera nadie es nada solo adentro. (ah...)

Afuera, afuera tu no existes solo adentro
Afuera, afuera no te cuido solo adentro
Afuera te desbarata el viento sin dudarlo
Afuera nadie es nada solo adentro. (ah...)

viernes, 10 de septiembre de 2010

Simply Red - Holding Back The Years

Jon Anderson - Hold on to love (stereo)

Yes "Owner Of A Lonely Heart"

Ulrica - Jorge Luis Borges

Hann tekr sverthit Gram ok leggr i methal theira bert.
Völsunga Saga, 27


Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad, o cual es lo mismo. Los hechos ocurrieron hace muy poco, pero sé que el hábito literario es asimismo el hábito de intercalar rasgos circunstanciales y de acentuar los énfasis. Quiero narrar mi encuentro con Ulrica (no supe su apellido y tal vez no lo sabré nunca) en la ciudad de York. La crónica abarcará una noche y una mañana.
Nada me costaría referir que la vi por primera vez junto a las Cinco Hermanas de York, esos vitrales puros de toda imagen que respetaron los iconoclastas de Cromwell, pero el hecho es que nos conocimos en la salita del Northern Inn, que está del otro lado de las murallas. Eramos pocos y ella estaba de espaldas. Alguien le ofreció una copa y rehusó.

-Soy feminista -dijo-. No quiero remedar a los hombres. Me desagradan su tabaco y su alcohol.

La frase quería ser ingeiosa y adiviné que no era la primera vez que la pronunciaba. Supe después que no era característica de ella, pero lo que decimos no siempre se parece a nosotros.

Refirió que había llegado tarde al museo, pero que la dejaron entrar cuando supieron que era noruega.

Uno de los presentes comentó:
-No es la primera vez que los noruegos entran en York.
-Así es -dijo ella-. Inglaterra fue nuestra y la perdimos, si alguien puede tener algo o algo puede perderse.

Fue entonces cuando la miré. Una línea de William Blake habla de muchachas de suave plata o furioso oro, pero en Ulrica estaban el oro y la suavidad. Era ligera y alta, de rasgos afilados y de ojos grises. Menos que su rostro me impresióno su aire de tranquilo misterio. Sonreía fácilmente y la sonrisa parecía alejarla. Vestía de negro, lo cual es raro en tierras del Norte, que tratan de alegrar con colores lo apagado del ámbito. Hablaba un inglés nítido y preciso y acentuaba levemente las erres. No soy observador; esas cosas las descrubrí poco a poco.

Nos presentaron. Le dije que era profesor en la Universidad de los Andes en Bogotá. Aclaré que era colombiano.

Me preguntó de un modo pensativo:
-¿Qué es ser colombiano?
-No sé -le respondí-. Es un acto de fe.
-Como ser noruega -asintió.

Nada más puedo recordar de lo que se dijo esa noche. Al día siguiente bajé temprano al comedor. Por los cristales vi que había nevado; los páramos se perdían en la mañana. No había nadie más. Ulrica me invitó a su mesa. Me dijo que le gustaba salir a caminar sola.

Recordé una broma de Schopenhauer y contesté:
-A mí también. Podemos sair los dos.

Nos alejamos de la casa, sobre la nieve joven.

No había un alma en los campos. Le propusé que fuéramos a Thorgate, que queda río abajo, a unas millas. Sé que ya estaba enamorado de Ulrica; no hubiera deseado a mi lado ninguna otra persona.

Oí de pronto el lejano aullido de un lobo. No he oído nunca aullar a un lobo, pero sé que era un lobo. Ulrica no se inmutó.

Al rato dijo como si pensara en voz alta:
-Las pocas y pobres espadas que vi ayer en York Minster me han conmovido más que las grandes naves del museo de Oslo.

Nuestros caminos se cruzaban. Ulrica, esa tarde, proseguiría el viaje hacia Londres; yo, hacia Edimburgo.
-En Oxford Street -me dijo- repetiré los pasos de Quincey, que buscaba a su Anna perdida entre las muchedumbres de Londres.

-De Quincey -respondí- dejó de buscarla.

Yo, a lo largo del tiempo, sigo buscándola.

-Tal vez -dijo en voz baja- la has encontrado.

Comprendí que una cosa inesperada no me estaba prohibida y le besé la boca y los ojos.

Me apartó con suave firmeza y luego declaró:
-Seré tuya en la posada de Thorgate. Te pido mientras tanto, que no me toques. Es mejor que así sea.

Para un hombre célibe entrado en años, el ofrecido amor es un don que ya no se espera. El milagro tiene derecho a imponer condiciones. Pensé en mis mocedades de Popayán y en una muchacha de Tezas, clara y esbelta como Ulrica que me había negado su amor.

No incurrí en el error de preguntarle si me quería. Comprendí que no era el primero y que no sería el último. Esa aventura, acaso la postrera para mí, sería una de tantas para esa resplandeciente y resuelta discípula de Ibsen.

Tomados de la mano seguimos.

-Todo esto es como un sueño -dije- y yo nunca sueño.

-Como aquel rey -replicó Ulrica- que no soñó hasta que un hechicero lo hizo dormir en una pocilga.

Agregó después.

-Oye bien. Un pájaro está por cantar.

Al poco rato oímos el canto.

-En estas tierras -dije-, piensan que quien está por morir prevé el futuro.

Y yo estoy por morir -dijo ella.

La miré atónito.

-Cortemos por el bosque -la urgí-. Arribaremos más pronto a Thorgate.

-El bosque es peligroso -replicó.

Seguimos pos lor páramos.

-Yo querría que este momento durara siempre -murmuré.

-Siempre es una palabra que no está permitida a los hombres -afirmó Ulrica y, para aminorar el énfasis, me pidió que le repitiera mi nombre, que no había oído bien.

-Javier Otálora- le dije.

Quiso repetirlo y no pudo. Yo fracasé, parejamente, con el nombre de Ulrikke.

-Te llamaré Sigurd- declaró con una sonrisa.

Si soy Sigurd -le repliqué- tu serás Brynhild.

Había demorado el paso.

-¿Conoces la saga?- le pregunté.

-Por supuesto -me dijo-. La trágica historia que los alemanes echaron a perder con sus tardíos Nibelungos.

No quise discutir y le respondí:

-Brynhild, caminas como si quisieras que entre los dos hubiera una espada en el lecho.

Estábamos de golpe ante la posada. No me sorprendió que se llamara, como la otra, el Northern Inn.

Desde lo alto de la escalinata, Ulrica me gritó:

-¿Oíste el lobo? Ya no quedan lobos en Inglaterra. Apresúrate.

Al subir al piso alto, noté que las paredes estaban empapeladas a la manera de William Morris, de un rojo muy profundo, con entrelazados frutos y pájaros. Ulrica entró primero. El aposento oscuro era bajo, con un techo a dos aguas. El esperado lecho se duplicaba en un vago cristal y la bruñida caoba me recordó el espejo de la Escritura. Ulrica ya se había desvestido. Me llamó por mi verdadero nombre, Javier. Sentí que la nieve arreciaba. Ya no quedaba muebles ni espejos. No había una espada entre los dos. Como la arena se iba al tiempo. Secular en la sombra fluyó el amor y poseí por primera y última vez la imagen de Ulrica.

Frases


El Espíritu es un proceso del ahora. El Espíritu existe solamente ahora.

Si intentas adjuntarlo al pasado o al futuro, te estancas y tal vez sientas la ausencia del Espíritu, porque no puede existir para ti fuera del ahora. Ese proceso del apego al pasado o al futuro se puede volver una fijación en tu conciencia.

- John-Roger

Dalai Lama


“Ser desapegados no significa que no podamos disfrutar nada o no podamos disfrutar estar con alguien. Mas bien, se refiere al hecho de que aferrarnos fuertemente a algo o a alguien, nos causa problemas. Nos volvemos dependientes de ese objeto o persona y pensamos, “Si lo pierdo, o nunca lo obtengo, entonces seré miserable”. El desapego significa: ”Si obtengo la comida que me gusta, qué bueno; si no la obtengo, está bien. No es el fin del mundo”. No hay apego o aferramiento.” Dalai Lama.

martes, 7 de septiembre de 2010

Kshanti


El término Kshanti (sánscrito) o khanti (Pali) ha sido traducido como paciencia, tolerancia y perdón.[1] Se trata de una de las prácticas para llegar a la perfección, es decir, una de las paramitas, tanto en la escuela Theravāda como en la Mahāyāna del Budismo.

Kshanti es la práctica de ejercitar la paciencia hacia un comportamiento o situación que no la merece necesariamente. Se ve como elección consciente para dar paciencia como se da un regalo, más que como caer en un estado de opresión en el cual nos obliguemos a no actuar.

Marguerite Duras - L'amant


“Pienso con frecuencia en esta imagen que sólo yo sigo viendo y de la que nunca he hablado… Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde”…
(Ibd. Duras; marguerite. “El Amante”/ “L´Amant”).-

“El Amante” (1984) es una novela autobiográfica de Marguerite Duras que relata una experiencia iniciática: el deseo como constructor de la identidad del personaje. Es una experiencia de poder, de autoafirmación tras el reconocimiento, que culmina en la literatura: este proceso lleva a la autora/personaje a autoafirmar su independencia, ligada al cumplimiento de su vocación literaria. Escritura y deseo y escritura del deseo se imbrican en la obra de Marguerite Duras. Al cabo de una larga trayectoria, la escritora relata no sólo el porqué sino el cómo de su camino literario y personal. Una autobiografía “al estilo de Duras” posee unos rasgos específicos, lo cual me ha llevado a pensar en la posibilidad de caracterizar el género autobiográfico como una modalidad de discurso didáctico, de acuerdo con la clasificación contenida en Virtuts textuals, ya que me ha interesado reconocer los aspectos de didactismo que contiene una autobiografía, pues el texto dice cómo es lo que es en el texto. Ése “lo que es es así” podría ser constitutivo del género. Lo que hay “fuera” del texto de “El Amate” es la experiencia inicial del deseo y la construcción que lleva a cabo la protagonista de una identidad propia, diferenciada del resto del mundo y un proceso de emancipación que ha de culminar en su actividad como escritora: es la emergencia de un yo definido, inmediatamente posterior a su reconocimiento en una imagen emblemática. Dentro de esa idea abstracta, se incluye la realización de la personalidad como un “alumbramiento” a partir del cual la narradora se hace visible para el mundo y encuentra las claves de su diálogo con él. El deseo se hace equivalente de la vida, de lo que da la vida y puede ubicarse en la realidad: las calles, como paradigma de lo exterior y de la alteridad; por las calles circulan la vida, el deseo, intercambiables.-

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Frases de “El Amante”:

“Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: La conozco desde siempre”…

“La historia de mi vida no existe. Eso no existe. Nunca hay centro. Ni camino, ni línea donde se insinúa que alguien hubo, no es cierto, no hubo nadie… Para mí todo empezó así, por ese rostro evidente, extenuado, esas ojeras que se anticipaban al tiempo, a los hechos”…

“Escribir ahora, se diría que la mayor parte de las veces ya no es nada. Esa desesperación se manifestaba en un momento dado del día. Y después seguía la imposibilidad de seguir avanzando, o el sueño, o, a veces nada…. O nada, o dormir, morir”…

“No se trata de que sea necesario conseguir algo, sino de que es necesario salirse de donde se está… Puedo convertirme en lo que quieran que sea. Y creerlo”.

“Bajo el sol brumoso del frío, el sol del calor, las orillas se difuminan, el río parece juntarse con el horizonte. El río fluye sordademente, no hace ningún ruido, la sangre en el cuerpo. Fuera del agua no hay viento”.

“Nada tiene tiempo de hundirse, todo es arrastrado por la tempestad profunda y vertiginosa de la corriente interior, todo queda en suspenso en la superficie de la fuerza del río”…

En la tremenda corriente contemplo el último instante de mi vida. La corriente es tan fuerte que lo arrastraría todo, incluso piedras, una catedral, una ciudad. Hay una tempestad que ruge en el interior de las aguas del río. Del viento que se debate.

“La imagen había participado de esta imagen, adelantándose: El mar, informe, simplemente incomparable… El mar, la intensidad que recoge, se aleja, vuelve”…

“Cuando muere es un día triste. De primavera, creo, de abril. La muerte llevaba ventaja sobre el final de su historia. En vida ya estaba acabado, era demasiado tarde para que muriera, era un hecho desde la muerte del pequeño hermano. Las palabras subyugantes: Todo está consumado“.

“No sé por qué le quería hasta el extremo de querer morir de su muerte. Nada nuevo podía alcanzar ese amor. Yo había olvidado la Muerte”.



“Se equivocaban. El error que se había cometido, en pocos segundos, se propaló por todo el universo. El escándalo estaba a la escala de Dios. Mi hermano menor era inmortal y no lo habíamos advertido. La inmortalidad había sido encubierta por el cuerpo de ese hermano mientras vivió y nosotros no comprendimos que era aquel cuerpo donde la inmortalidad se hallaba alojada. El cuerpo de mi hermano estaba muerto. La inmortalidad había muerto con él… Habría que prevenir a la gente de esas cosas. Enseñarles que la inmortalidad es mortal, que puede morir, que ha ocurrido, que sigue ocurriendo. Que no se muestra nunca como tal, que es la duplicidad absoluta. Que la vida es inmortal mientras se vive, mientras se está con vida… Que es tan falso decir que carece de principio y de fin como decir que empieza y termina en la vida del alma desde el momento en que participa del alma y de la prosecución del viento”…

sábado, 4 de septiembre de 2010

FOR YOU - TRIUMVIRAT - (1979)


Words can't describe what I feel
When I'm alone with you at night
Words seem to fail
A single smile upon your face
Will make my day

Words don't explain what it means
To hold you in my arms again
Words cannot say
How I love to be with you
In every way

L fly if you will see me I'm getting high on love and feeling
I take your hand
I hold your face
Your lips feel soft
Let's make it last for days

Higher 'than the eagle
We'll fly away with love and feeling
And I can't wait until you see me
See me again

There are times when we're apart
And when I think of you
I hold my pounding heart
And all l want to do
Is to be close you
And every time it's like a brand new start

Words don't explain what it means
To hold you in my arms again
Words cannot say
How I love to be with you
In every way

I fly if you will see me
I'm getting high on love and feeling
I take your hand
And hold your face
Your lips feel soft
Let's make it last for days

Higher that the eagle
We'll fly away with love and feeling
Yes I can wait until you see me again