martes, 17 de octubre de 2017

Idea Vilariño, Tal vez no era pensar

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,
sino darse y tomar perdida, ingenuamente,
tal vez pude elegir, o necesariamente,
tenía que pedir sentido a toda cosa.

Tal vez no fue vivir este estar silenciosa
y despiadadamente al borde de la angustia
y este terco sentir debajo de su música
un silencio de muerte, de abismo a cada cosa.

Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto.

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.
sino amarse y amar, perdida, ingenuamente.

Tal vez pude subir como una flor ardiente
o tener un profundo destino de semilla
en vez de esta terrible lucidez amarilla
y de este estar de estatua con los ojos vacíos.

Tal vez pude doblar este destino mío
en música inefable. O necesariamente...

Mind of Brando

"Cómo olvidarte, si tú me hiciste de besos, y ya estoy hecho de ti."

Neil Young - My my, hey hey (Out of the blue)

lunes, 16 de octubre de 2017

Te quiero, Julia de Burgos

"Te quiero 
en el dolor sin llanto que tanta noche ha recogido el sueño..." 
Foto/Arte: Lara Zankoul

Te quiero… 
y me mueves el tiempo de mi vida sin horas. 

Te quiero 
en los arroyos pálidos que viajan en la noche, 
y no termina nunca de conducir estrellas a la mar. 

Te quiero 
en aquella mañana desprendida del vuelo de los siglos 
que huyó su nave blanca hasta el agua sin ondas 
donde nadaban tristes, tu voz y mi canción. 

Te quiero 
en el dolor sin llanto que tanta noche ha recogido el sueño 
en el cielo invertido en mis pupilas para mirarte cósmica, 
en la voz socavada de mi ruido de siglos derrumbándose. 

Te quiero 
(grito de noche blanca…) 
en el insomnio reflexivo 
de donde ha vuelto en pájaros mi espíritu. 

Te quiero… 
Mi amor se escapa leve de expresiones y rutas, 
y va rompiendo sombras y alcanzando tu imagen 
desde el punto inocente donde soy yerba y trino.

New Street Adventure - 'What's So Good About Happiness?'

domingo, 15 de octubre de 2017

Miro hacia atrá buscándote en forma desesperada,
como se busca el aire, como se busca el agua.
Miro y no te alcanzo, mi alma ansía sentirte, etéreo
mi cuerpo desea verte, oirte, saberte entero, lleno de vida.
Mi alma no se conforma con imaginar que en algún lugar estás
porque solo estás en mi, en ningún otro lugar,
de ningún otro modo.

Juan Carlos Baglietto - La Vida Es Una Moneda



La vida es una moneda

La vida es una moneda
quien la rebusca la tiene
ojo que hablo de monedas
y no de gruesos billetes. 

Mi vida es una hoja en blanco
un piano desafinado
diez dedos largos y flacos
y un manojo de palabras. 

Sólo se trata de vivir
esa es la historia
con la sonrisa en el ojal
con la idiotez y la cordura de
todos los días, 
a lo mejor resulta bien. 

La gente sueña que sueña
la calle sigue que sigue
el taxi gira que gira
el cielo y la ancha avenida. 

Los días cantan la historia
del hombre al borde del hombre
los días cantan mañanas
los días no tienen miedo. 

Sólo se trata de vivir
esa es la historia
con un amor, sin un amor, 
con la inocencia y la ternura
que florece a veces. 
A lo mejor resulta bien. 

Si nos inunda el asfalto
de sensaciones profundas
gocemos bien nuestro aahogo
que es nuestra imagen fecunda.

Julio Cortazar

"Fuimos todo eso juntos; sólo quedan nuestros ojos a solas en el polvo del tiempo.”

sábado, 14 de octubre de 2017

Cadaver Exquisito - Fito Páez en el Estudio






Prácticas surrealistas: el origen del Cadáver Exquisito


Si existe una técnica surrealista que despierte especial interés por su innovación y extravagancia, es la conocida como cadáver exquisito. En la búsqueda de obras que estuvieran concebidas a partir del mayor automatismo posible, donde la razón no delimitara ninguna de sus formas, el grupo surrealista ideó un sistema que permitía la participación conjunta de los artistas. El procedimiento lo iniciaba un componente del grupo, quien realizaba una pequeña obra -ya fuera plástica o literaria- sobre un fragmento de papel. A continuación, doblaba dicho segmento con el fin de ocultarlo al siguiente participante, quien debía continuar la creación de manera completamente ajena al trabajo de su predecesor. Esto se repetía sucesivamente hasta obtener como resultado, una vez finalizada y desplegada, una obra compuesta por elementos inconexos que daba pie a todo tipo de teorías y percepciones imaginativas. Esta nueva imagen resumía el axioma de la mínima intervención de la voluntad consciente del autor, estudiada por André Breton en Los campos magnéticos de 1920 y finalmente establecida en su Manifiesto surrealista de 1924. Por su parte, la invención de término “cadáver exquisito” (“cadavre exquis” en francés), obedece a los resultados obtenidos del primer ejercicio literario realizado: “Le cadavre / exquis / boira / le vin / nouveau” (El cadáver exquisito beberá el vino joven).
Cadavre exquis. Man Ray, Yves Tanguy, Joan Miró y Max Morise. 1928



Pero, ¿cuál es el origen de esta novedosa práctica? Al parecer la idea está relacionada con la obra de 1869, titulada Los cantos de Maldoror, del poeta francés Isidore Lucien Ducasse, autodenominado Conde de Lautréamont. En ella, el autor enuncia su concepción de la belleza, la cual define como “el encuentro fortuito en una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas”. El carácter absolutamente surrealista de esta máxima hizo que el grupo parisino -encabezado por Max Ernst, Joan Miró y Jacques Prévert- acogiera a Lautréamont como figura de culto de la vanguardia y elevara su obra a referente teórico del movimiento. El collage verbal que propone el poeta será traducido por los surrealistas a muchas otras disciplinas artísticas.
André Masson. Lunatiques. 1943

Así, la presencia incongruente y arbitraria de elementos dentro de la obra será un rasgo común empleado en los dos caminos propios del surrealismo: el automatismo y el onirismo. El primero de ellos, liderado por el pintor André Masson, defendía la inconsciencia e intervención del azar como componentes esenciales del instante creativo. De ahí que obtuvieran obras de impronta más que impresionista, gestuales y automáticas, cuyo valor residía en el resultado final fruto de un ejercicio mental fuera de toda norma. El onirismo, por el contrario, amparaba la idea académica del estudio compositivo, abogando por una pintura más cuidada donde el ingrediente surrealista lo aportaba la asociación dispar de elementos, metodología semejante a la teoría del psicoanálisis. Esta vertiente producía obras de gran virtuosismo técnico, rozando en ocasiones el hiperrealismo. Representantes de esta tendencia son René Magritte, Salvador Dalí y el fotógrafo Man Ray, quienes, a pesar de abandonar el grupo surrealista de André Breton en los años 30, mantuvieron fidelidad al aforismo iniciado por el Conde de Lautrémont, así como al esparcimiento mental que ofrecía el juego irracional del cadáver exquisito.
René Magritte. L’Heureux donateur. 1966

http://queaprendemoshoy.com/practicas-surrealistas-el-origen-del-cadaver-exquisito/

Idea Vilariño, Vive

Vive


Aquel amor
aquel
que tomé con la punta de los dedos
que dejé que olvidé
aquel amor
ahora
en unas líneas que
se caen de un cajón
está ahí
sigue estando
sigue diciéndome
está doliendo
está
todavía
sangrando.

viernes, 13 de octubre de 2017

Estar - Alejandra Pizarnik

    Vigilas desde este cuarto
    donde la sombra temible es la tuya.
    No hay silencio aquí
    sino frases que evitas oír.
    Signos en los muros
    narran la bella lejanía.
    (Haz que no muera
    sin volver a verte.)

jueves, 12 de octubre de 2017

Pink Floyd - Echoes [Live at Pompei (Directors Cut)] HD

Julio Cortazar


“La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.” 
Julio Cortazar
Foto/Arte: Paul Apal'kin

Selling England By The Pound - Genesis [Full Remastered Album] (1973)

Selling England by the Pound — en español: Vendiendo Inglaterra por la Libra— es el sexto álbum del grupo inglés de rock progresivo Genesis y el quinto en estudio, fue grabado 1973 y publicado el 13 de Octubre de ese año.
Fue el mayor éxito comercial de la banda con Peter Gabriel, llegando al puesto #3 en los rankings del Reino Unido mientras en Italia logró el lugar #4. En los EE.UU. llegó al puesto #70 y obtuvo disco de oro, por 500.000 unidades vendidas, en el año 1990.

Aunque Selling England By The Pound es descrito por la banda como un álbum de altos y bajos, produjo varias canciones clásicas que han estado en el repertorio de Genesis desde que el álbum fue grabado hasta la última gira de 2007. En este álbum, Tony Banks hace uso por primera vez de los sintetizadores electrónicos, demostrado en la obra maestra "Firth Of Fifth", la cual tiene una magnífica introducción en piano que fue cortada en las interpretaciones en vivo de la canción, luego de la gira de este álbum.
El álbum también contiene lo que la banda considera ser su primer éxito comercial, la canción "I Know What I Like". Por su parte, la canción "More Fool Me" además de ser una de las pocas canciones de Genesis que no incluye teclados o piano ("Happy The Man" es otro ejemplo), es la única canción del álbum en la que Phil Collins deja las baterías para hacer las partes vocales, siendo la primera canción del grupo en la que Collins cantó en vivo.
La canción de cierre "After The Ordeal" es una hermosa obra, que da un adelanto de cosas que vendrían más adelante de parte de Steve Hackett. Además, "I Know What I Like" tenía el potencial de ser un éxito mucho mayor del que realmente fue. El grupo estaba haciendo un video promocional de la canción para el programa "Top of the Pops" de la televisión británica, pero no estuvieron satisfechos con la calidad de este por lo que nunca fue mostrado.
El álbum en si mismo es considerado por muchos como el disco más representativo del período de Peter Gabriel en el grupo. Es un disco que sintetiza todo los avances sonoros de la banda. La batería de Collins en "I Know What Like" y en "Cinema Show", la voz vibrante y emotiva de Gabriel en el comienzo de "Dancing with the Moonlit Knight" o la guitarra virtuosa de Hackett en "Firth of Fifth" hacen de este, un disco memorable.
Sin embargo, un lugar especial ocupan las preciosistas atmósferas de los teclados de uno de los mayores genios del órgano, piano y sintetizadores: Tony Banks. Letras sugerentes, metafóricas en canciones de claro carácter sinfónico. La música de Génesis seduce con delicados episodios instrumentales en donde sobresalen el dominio asombroso de cada instrumento y, lo más importante, su perfecta conjunción.
Una versión remasterizada digitalmente fue lanzada en CD en el año 1994 por la discográfica Virgin en Europa y por Atlantic Records en EE. UU. y Canadá. Esta versión remasterizada incluye los créditos y las letras de las canciones que no se encontraban presentes en la edición original en CD. Un disco doble SACD / DVD (incluyendo nuevo sonido 5.1) ha sido lanzado en el Reino Unido el 11 de noviembre de 2008, incluye extensas entrevistas con la banda y ofrece material filmado en conciertos durante los años 1973-74.
En este álbum la portada no estaría diseñada por Paul Whitehead, como en los tres álbumes de estudio anteriores, sino que incluiría una pintura de Betty Swanwick llamada "El Sueño". La pintura original no incluía una cortadora de césped, Swanwick la agregó posteriormente como una alusión a las letras en la canción "I Know What I Like (In Your Wardrobe)."
Además, el título del álbum es una referencia británica, originado en el eslogan utilizado en el manifiesto laborista en Londres para las elecciones generales celebradas antes de que el álbum fuera lanzado. A Gabriel le gustó tanto esta frase que obviamente decidió escribir una canción acerca de esto, "Dancing With The Moonlit Knight". Según Gabriel, también hay una segunda razón para esta elección: «Eramos conscientes en ese momento de que estábamos siendo criticados en Reino Unido por inclinar el contenido de nuestro material hacia América, por eso parcialmente yo quise este título».

Desmenuzando el Album
 Señoras y señores, de pie. Y no se sientan hasta que termine la reseña. Estamos ante el que es, en mi opinión, el mejor disco de rock progresivo jamás concebido, uno de los mejores álbumes de la historia, y mi disco favorito quizás junto con Ok Computer y Abbey RoadSelling England By The Poundes un disco perfecto, realmente perfecto. Tal vez es el álbum más perfecto jamás grabado. Es así, y no me quedan dudas de eso. Es una obra hermosa, colosal, sublime, sin fisuras. Una experiencia pasmosa que deja al oyente sangrando los oídos de tanto placer. Ahora pasaré a explicar mejor el porqué de todo esto, pero sólo quería dejar en claro que esta revisión contendrá puros halagos y lisonjeos. 
Luego de esta pretenciosa introducción, pasemos a hablar del disco. Para empezar, creo que es el punto máximo del rock progresivo y sinfónico. Para mí, este género fue el más perfectible de la historia del rock. Era un género con tantas influencias, tan variado, tan complejo, tan rico en matices, tan innovador, tan virtuoso, que sin lugar a dudas sus mejores discos debían ser también los mejores del rock en general. En la teoría, a un buen disco de prog no hay con qué darle: tiene tantas características buenas que debería ser un derroche de gozo para el oyente. Pues bien, esto no funcionó tanto en la práctica. Obviamente no conozco todo lo que se hizo en el rock progresivo, pero creo que siempre hubo fallas que no le permitieron al género desarrollarse en su plenitud. Las mejores canciones de rock progresivo son por lo general obras excelsas, pero desgraciadamente hay muchas otras canciones que se pierden en una complejidad vacía y sin sentido. Quizás haya sido por pretenciosidad, la cuestión es que nunca se terminó de redondear todo lo bueno que podía dar el género, y así, por más que haya tenido todo para ser EL género, tuvo que contentarse con ser un género más, como todos, con sus puntos altos y bajos. 
Pues bien: todo lo que acabo de decir no se corresponde con Selling England By The Pound. Es el único (o uno de los pocos) discos de rock progresivo que logra una unidad perfecta, etérea y brillante, sin ningún tipo de fallas, excesos o puntos débiles. Es un caso paradgimático: aquí no hay nada de extensos solos virtuosos y aburridos, secciones experimentales o suites innecesariamente largas. Genesis se limita a recoger lo mejor, lo más sublime del género sin desperdiciar ni una nota. Cada canción dura lo justo y necesario. Ninguno de los instrumentistas se pierde en divagues inconducentes: simplemente se abocan a su tarea, a tocar lo que deben tocar de la manera en que lo deben hacer. 
Compositivamente tampoco hay fisuras: cada canción es una joya, las diferentes partes son todas brillantes en sus distintas formas y no hay ningún exceso. Esta es la principal, y quizás única razón de mi devoción por éste disco: cada segundo es glorioso. Todo el tiempo asistimos a un espectáculo brillante de música, rebosante de maestría. Primero tenemos una melodía preciosa, luego pasamos a un solo devastador de guitarra, más tarde hay una sección avasallante con las mejores líneas de sintetizador jamás oídas, luego florece de la nada una sección de piano etérea, una melodía de flauta por aquí, una coda acústica por allá. A cada instante hay algo nuevo, todo encaja de manera perfecta, todos los elementos fluyen con especial naturalidad, no se notan secciones forzadas. Uno nunca puede aburrirse escuchando Selling England By The Pound. Siempre hay algo nuevo pasando, algo que antes no habíamos captado. 
Cada instrumentista está en su pico: Phil Collins toca como jamás había tocado; Steve Hackett ejecuta solos majestuosos, seductores y misteriosos; Tony Banks no se conforma con lanzar melodías sublimes de sintetizador sino que, además, ejecuta líneas de piano tan hermosas que harían llorar a cualquier mortal; y Peter Gabriel llega a su pico como vocalista, cantando de manera preciosa unas veces y divirtiéndose histriónicamente en otras. 
El disco es variadísimo: son cuatro extensas suites intercaladas con cuatro canciones menores. Cada suite es una cascada de sensaciones en sí misma: tenemos secciones casi hard rock, baladas de piano, misteriosas flautas medievales, líneas de sintetizador bien progresivas, oscuras secciones acústicas, divertidas piezas teatrales, todo maravilloso, todo excelso. Y las canciones "menores" son en rigor menores pero no dejan de ser geniales y también muy diversas: hay un delirante pop pegadizo, una tierna balada acústica, un pequeño instrumental atmosférico y un reprise de Dancing With The Moonlit Knight que sirve de cierre. 
El concepto tiene sus devaneos, pero me gusta mucho en general. Son letras muy inglesas, que hablan de viejas costumbres británicas, historias cotidianas de personajes folklóricos, todo plasmado en letras algo extrañas y rebuscadas, misteriosas y crípticas, que esconden muchos secretos. Cuando entiendo de qué va la cosa, me atrae. Y cuando no, simplemente disfruto de estas delirantes líricas. 

En fin, Selling England By The Pound es una obra maestra. El disco más perfecto jamás realizado: escucharlo es una experiencia liberadora, una orgía de placer y gozo, un manantial inagotable de matices, detalles e ideas. Una obra para nada pomposa, para nada excesiva: una obra que entrega pura belleza y no se detiene en virtuosismos inútiles. Un disco atmosférico, capaz de generar sensaciones impensadas, proyectar imágenes en la cabeza. Una lujosa cascada de creatividad y talento. Una experiencia cuasi religiosa. 
Perdón por tantos elogios. Vamos a las canciones. El disco comienza con un misterioso y etéreo canto a capella con una voz maravillosa de Gabriel, que abre la maravillosa suite Dancing With The Moonlit Knight. De a poco se agregan líneas sutiles y embriagadoras de guitarra y sintetizadores, y luego Peter canta "The note he left was signed / "Old father Thames" / It seems he's drowned / Selling England by the pound". En ese momento, un potente piano nos mete de lleno en la atmósfera seductora de la canción. Después se agrega la batería, en un ritmo quedado, acompañada de una genial línea de guitarra. Todo parece a punto de estallar, y lo hace. De la nada aparece un trasfondo de coros sintetizados devastador, avallasante y tétrico, y todo desemboca en un estribillo arrebatador y furioso. Y mientras Collins martilla su batería con rabia, Hackett se lanza con un riff potentísimo, devastador y furioso que preanuncia la sección instrumental. Los sintetizadores barren con todo, y en el punto cúlmine de la pesadez, Hackett lanza un solo magnífico que desemboca nuevamente en los siniestros coros. El estribillo vuelve a arrasar con todo, y cuando nadie lo espera, Gabriel nos sorprende con una inclusión brillante de una melodía casi infantil (You'll play the hobbyhorse / I'll play the fool) antes de retornar al majestuoso estribillo. Luego Banks irrumpe con unos sintetizadores fulminantes, y luego todo se desvanece para dejar el paso a una extensa coda con guitarras acústicas, que configuran un pasaje majestuoso, atmosférico y evocador que mueve a las lágrimas. Una canción enorme, frenética y furiosa. La letra se trata de una especie de crítica a la sociedad inglesa de la época, y Gabriel se pone en el lugar de la "vieja Gran Bretaña", que llora y se pregunta "Can you tell me where my country lies?". La lírica se queja de que se está vendiendo el verdadero espíritu británico "por libras", es decir, por el capitalismo, por el consumismo, con líneas irónicas como "Chewing through your Wimpy dreams / They eat without a sound", refiriéndose a Wimpy, una cadena de hamburguesas inglesa, y está cargada de referencias a la cultura inglesa, como "The Queen Of Maybe" (quien en la antigua Inglaterra, solía representar el comienzo de una buena temporada y la esperanza de una buena cosecha), "Old Father Thames" (el espíritu del río Támesis, representado por un anciano) o la frase "You'll play the hobbyhorse, I'll play the fool", que se refiere a dos personajes del baile de Morris, un baile tradicional inglés. 
Pero recién estamos empezando. A continuación llega I Know What I Like (In Your Wardrobe), un maravilloso tema pop con una melodía insanamente extraña y pegadiza (¡ese estribillo!), percusiones africanas, efectos como de xilófonos de trasfondo, partes habladas y hasta flautas. Una gran canción. La letra habla del personaje de la tapa (gran tapa, por cierto), un joven que corta el césped para ganarse la vida. Se trata de un conformista, que se levanta tarde, reniega de sus tareas y rechaza las ofertas que le hacen de trabajos mejores en la ciudad, ya que se siente cómodo donde está.
Sin embargo, el tema anterior no es nada comparada con la sublime Firth Of Fifth. Comienza con una línea clásica de piano, tan hermosa que me dan ganas de llorar. Un simple mortal como yo no es digno de tanta belleza. A los treinta segundos todo se disuelve en una balada épica y majestuosa, que alcanza un pico de belleza cuando Gabriel canta "An inland sea / His symphony" e irrumpen unos preciosos coros de ángeles. Poco después, una pequeña sección de piano interrumpe la balada y da paso a la sublime sección instrumental. Una flauta medieval entona una melodía ancestral, preciosa, enigmática, etérea. Luego el piano vuelve a aparecer repitiendo una línea melódica que va creciendo en intensidad hasta desembocar en una masa avasallante de sintetizadores imitando la melodía de la introducción. Y cuando parecía que no podíamos soportar tanto deleite, aparece Hackett de la nada tocando un solo esplendoroso, con un tono muy enigmático y fantasioso. Luego repite la melodía de la flauta, y mientras nuestro cerebro se derrite de tanta atmósfera etérea, de a poco todo se va callando para retornar a la balada inicial. Todo se hace más épico, la batería se hace más pesada, y Gabriel concluye todo con la majestuosa frase "The sands of time / Were eroded by /The river of constant change". Fantástico. Ni una nota desperdiciada, todo es hermoso, todo es plenitud. La letra fue muy criticada, pero para mí no está tan mal. Es una simple descripción de un río, cargada de las alegorías, misticismo y pomposidad habituales en los grupos progresivos de la época. 
A continuación la banda nos da un respiro con la inocente baladita acústica More Fool Me, cantada por Phil Collins. Es la única canción que podría ser considerada relleno, pero no me molesta para nada. Al contrario, me gusta mucho, con una melodía en el estribillo francamente sensacional. La letra habla de un joven muy dependiente cuya novia lo deja, y él sabe que no volverá, pero sigue implorándole al menos que se siga burlando de él.
Y así llegamos a la tercera suite del disco, la más extraña, la menos digerible, la más extensa. Se trata de The Battle Of Epping Forest, una larga representación teatral de una lucha entre dos pandillas en el bosque. Es realmente apasionante, y tiene una locura tan evidente, tan disparatada, que no puedo menos que aplaudir. Comienza con una especie de marcha militar que alcanza una cierta intensidad y luego se apaga para que aparezca Gabriel con una melodía acelerada y un estribillo antémico y fulminante, siempre acompañado por unos geniales sintetizadores y un piano que aparece después del estribillo que me hace acordar a los viejos saloons de las películas de cowboys. Luego de una extraña sección hablada, Peter susurra "Here comes the cavalry" y los sintetizadores ejecutan una línea brillante y maquiavélica. Inmediatamente después aparece una melodía instantáneamente pegadiza que repite "Picnic! Picnic!", seguida de un riff de sintetizador realmente estupendo. Peter se divierte imitando las voces de los protagonistas: primero con una voz chillona y muy aguda (Said Mick the Prick / Fresh out the nick) y luego con una voz grave y grasosa que parece de un ogro (I'm breaking the legs of the bastard that got me framed). En el medio tenemos una sección divertidísima, con Peter entonando una melodía genial (I'm a man of re(puuuuuuute)) y luego volviendo a imitar las distintas voces, en una de sus mejores performances, cargada de histrionismo y teatralidad. Todo va subiendo de volumen, hasta que vuelve el viejo estribillo con toda su potencia. Después tenemos una sección de rap (!), rap hecho y derecho (supongo que habrán sido de los primeros rockeros en hacer algo así), luego vuelve la melodía del "Picnic!" y finalmente todo termina haciéndose más lento, más sutil, en un final realmente fantástico (So the Blackap Barons toss a coin to settle he score!), con un solo de guitarra eléctrico incluido. Genial.
Luego llega el único instrumental del disco, llamado After The Ordeal. Comienza muy atmosférico, con un dúo de piano y guitarra acústica tocando melodías volátiles y apacibles, en uno de los momentos más hermosos del álbum. Luego se produce una transición, y la canción desemboca en un solo majestuoso de Hackett, uno de esos típicos solos emotivos, lentos y cargados de feeling. Sobre el final aparece una flauta, y el cuerpo ya no aguanta tanto placer junto. Todo se desvanece en un mar de lágrimas por parte del oyente.
Y así llegamos a la suite final, llamada The Cinema Show. Comienza de manera brillante, con una etérea (¿cuántas veces dije esta palabra?) guitarra acústica que introduce a la canción, una balada maravillosa con una melodía trascendental y hermosa cantada de manera celestial por Gabriel. Luego todo explota y nos vemos envueltos en un genial estribillo cargado de energía, pero rápidamente se desvanece y volvemos a la atmósfera de misterio, acentuada por una suave flauta que toca de fondo. Salen sonidos que no sé cómo carajo se hicieron, de instrumentos que no conozco, pero no necesito realmente conocerlos. Y como si esto fuera poco, Peter prorrumpe de la nada en un coro celestial, prodigioso, sublime de "na na na nas". Es díficil describir tamaña belleza. Todo esto produce una sensación de inmortalidad. Uno siente que nada malo le puede pasar si está escuchando algo así. Bueno, tal vez sea sólo yo. Las letras de esta parte están inspiradas en el poema "La tierra baldía" de T.S. Eliot. Trata de la igualdad entre los dos sexos y de sus intentos por seducirse. Primero presenta a Julieta, que llega del trabajo, se perfuma y va al cine con un hombre. Luego aparece Romeo, un "millonario de fin de semana", se promete que llevará a Julieta a la cama esta noche y se pregunta si de verdad él podría fallar con su "sorpresa de chocolate". Y luego aparece el viejo Tiresías, un antiguo ser mitológico griego que se había dado el gusto de ser mujer y luego hombre. La canción aconseja que escuchemos lo que él tiene para decir, y éste es su consejo: "Una vez fui un hombre, como el mar rabié / Una vez fui mujer, como la tierra di / Pero de hecho hay más tierra que mar". Nos está diciendo que, a pesar de la inseguridad de la mujer, a pesar de los métodos materiales por los que el hombre intenta seducirla, siempre la mujer será el sexo dominante. El estribillo se repite y nos vemos arrastrados con ímpetu a la sección instrumental final, el último tour-de-force del disco. Un sencillo y formidable solo de guitarra nos conduce hacia la exposición de Banks, pletórica de riffs macabros de sintetizador y melodías realmente majestuosas. ¿Cómo alguien puede tocar algo así? ¡Escuchen por ejemplo el riff del 6:45! Es demoníaco. Los sintetizadores suben y suben, y ya vamos sintiendo que son una masa que arrasa con todo lo que se le interponga. Hay otro riff genial a los 8:26, y luego la masa de sonido sigue y sigue, inundando de satisfacción nuestros oídos, liberándonos de todas las cadenas, haciéndonos olvidar de nuestras penas y renaciendo nuestra fe en la raza humana. 
Todo se va desvaneciendo, y de pronto, como en un efecto cíclico, aparece nuevamente el riff de Dancing With The Moonlit Knight, más sosegado esta vez. Se trata de Aisle Of Plenty, que es una especie de reprise que termina de convencernos de que esta es una absoluta obra maestra. ¡Después de tanta belleza, después de tantos pasajes excelsos, después de haber presenciado la perfección musical, retornamos al lugar de comienzo! ¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo lograron que todo fluya tan armoniosamente? ¿Acaso estuvimos en un sueño? ¡No! Fue una experiencia real, aunque no lo crean. Sólo queda rendirse ante Genesis. El disco termina con unos extraños coros, pero ya no los escuchamos. Ya no escuchamos nada en realidad: quedamos sumergidos en las deliciosas deSelling England By The Pound, olvidando quienes somos, tratando de retener algo de lo que acabamos de oír. Es imposible: Selling England By The Pound es una experiencia volátil, una paloma que se aleja del nido. La única manera de volver a sentir lo mismo es escuchándolo nuevamente. Las letras de esta última canción son una locura total. Cuenta con  un sinfín de referencias a tiendas inglesas de la época (Safeway, Fine Fair, Tess Co), una velada idea de que los mercados modernos son un infierno, y al final enumera una lista de alimentos para comprar en el supermercado. Por cierto, recordarán que en Supper's Ready, había quedado una pregunta inconclusa: ¿Cuál es la cena? Pues bien, aquí Genesis responde: son huevos revueltos.
http://lavenganzadesaturno.blogspot.com.ar/2012/05/selling-england-by-pound.html